domingo, 8 de julio de 2012

Y PARA NUESTRA MALA FORTUNA…
En el transcurso de ocho semanas estuve al tanto de lo que pasaba en las elecciones. Cada domingo, subía una entrada acerca de lo que el país estaba viviendo, así como mi opinión de cada candidato.
Finalmente, el pasado domingo 1º de Julio, todos los ciudadanos tuvieron la oportunidad de ejercer su voto “libre” y “secreto”. Sin embargo, sucedió lo contrario. Ante tal situación, me siento indignada, enojada y triste, pues las cosas no salieron como muchos pensábamos. Y aconteció lo que hace seis años atrás: otro fraude.
Sin embargo, el IFE asegura que estas elecciones fueron limpias y transparentes. ¡Por favor! Golpear a los vigilantes de casillas, regalar tarjetas para supermercados, o peor aún, dar dinero a los ciudadanos e incitarlos a votar por el PRI, ¿es limpio y transparente?
Es increíble que la sociedad haya permitido esto, que por unos cuantos pesos le hayan regalado el voto a Enrique Peña Nieto; un candidato ignorante, ambicioso y tonto. Aún no me cabe en la cabeza como este señor que se dice estar preocupado por el pueblo mexicano, ahora es el que nos va a representar los próximos seis años. Aunque él no tiene toda la culpa, ya que si muchas personas desde un principio no hubieran aceptado tales sobornos, otra cosa sería.
Pobres, no saben lo que les espera. No sé qué tienen en la cabeza estas personas. ¿En verdad piensan que con mil pesos comerán los próximos seis años? ¿Que una despensita alcanzará para sustentar a sus familias?
Otra vez regresó el “monstruo”, el horror, el que nos llevará a la ruina.
De nada sirvieron tantas manifestaciones en contra de Peña Nieto; pues el destino ya estaba escrito a su favor.
Nuestro rayito de esperanza se esfumó, se opacó. Por un momento, pensamos que lo habíamos derrotado; sin embargo, no fue así.
Gracias ciudadanos ignorantes, que vendieron nuestra libertad a un partido corrupto. Gracias por hacer de México, la parodia del que muchos países hablan.
Por otra parte, esta rutina me dejó una experiencia muy grande, pues gracias a ella, adquirí el hábito de estar más al pendiente de lo que sucede en nuestro país. Aprendí a no quedarme callada, a reflexionar. Aunque admito que anteriormente, no me pasaba por la cabeza hablar de política pues me parecía aburrido. Ahora, manifiesto mis inconformidades en las redes sociales, no importándome si me agreden, critican o quieren callar.
Finalmente, lo más importante es hacerme escuchar.

domingo, 1 de julio de 2012

YA VOTAMOS, YA ELEGIMOS, YA NOS FREGAMOS
Las elecciones finalizaron. Durante tres meses pudimos observar paros y un sinfín de movimientos en contra y a favor de los candidatos. Las elecciones nos enseñaron que no debemos callarnos aun en las circunstancias más difíciles.
El país se paralizó. Por un momento, pensé que las personas realmente estaban informadas;  sin embargo, no fue así.
En las redes sociales me atacaron por no pensar igual que las demás personas, por expresar mi inconformidad, por debatir acerca de este tema, por no apoyar a un partido que soborna, miente, mata y roba. Me llamaron ignorante, fan de Obrador, mal informada, etcétera. Sí, solo por apoyar a un partido que, a mi parecer, es el que tenía propuestas creíbles, confiables y honestas.
En mi calle, una señora a la cual se le puede llamar fanática del PRI, repartió atole con galletas, e incluso contrató un taxi para que transportara a las personas hasta las casillas.
Una vez más, México demostró que no está listo para tomar decisiones por sí solo. Necesita de sobornos, de regalos, de persuasiones para emitir un sufragio. Lamentablemente hay personas que están sumidas aún en la ignorancia, que no se informan y que son felices con una playera, una cubeta, una tarjeta, puntos para comprar en el súper y dinero en efectivo. ¿Así es como pensamos mejorar? Si en cada uno de nosotros existiera el respeto y la toma de decisiones propia, nuestro país sería diferente. El cambio lo hacemos cada uno de nosotros. El cambio no se basa en promesas. El cambio es lo que cada uno de nosotros hacemos por nuestro país y por nosotros mismos.
Durante 90 días fuimos bombardeados con spots publicitarios, propaganda y un sinfín de mítines. Seamos de derecha o de izquierda, siempre debemos respetar la forma de pensar de cada persona, no agredirnos ni física ni verbalmente, pues somos seres humanos y por ende, racionales. Esto es lo que nos hace diferentes de cualquier otro ser vivo.
Finalmente, sea cual sea el resultado de las elecciones, ojalá nuestro país mejore, y que todas las personas que emitimos nuestro sufragio hayamos sido conscientes de lo que hicimos.
Como ya mencioné, nuestro país no cambiará en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, ya decidimos, haya sido para bien o para mal.
Nos corresponde, pues, cerciorarnos de que lo prometido en campaña se cumpla, que las cuentas sean claras y que llenen nuestras expectativas.
Afortunadamente, ya no estamos en tiempos de quejarnos y de decir el gobierno no cumple. Es tiempo de hacer valer nuestros derechos, y hoy tuvimos esa oportunidad.
El cambio depende de cada uno de nosotros, pues, finalmente, cada cabeza es un mundo.